Crónica Estoica.

Divulgación sobre filosofía estoica y su práctica para el siglo XXI

Una de las principales fuentes de malestar no es tanto lo que ocurre, sino la ilusión de control en la sociedad actual y la interpretación que hacemos de los hechos.

LA ILUSIÓN DE CONTROL EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Nos sentimos responsables de las reacciones ajenas, y en ocasiones, del estado emocional de los demás, en lugar de asumir nuestra responsabilidad allí donde tenemos el poder real.

La sociedad de hoy no solo valora el control, sino que lo convierte en una exigencia para sentirnos bien. La incertidumbre se vive como un error, una amenaza que nos provoca una sensación de malestar cuando nos creemos que debemos sostenerlo todo.

No nos vayamos muy lejos, la tecnología ha intensificado esto. Dispositivos que monitorizan el descanso y cargas con un aparato hasta durmiendo, algoritmos que predicen el comportamiento, aplicaciones para medir hasta los pasos que das, o plataformas como Netflix que tratan de desviar tu atención.

Creemos que tenemos control, y sin embargo, nos volcamos en hábitos que nos hacen tener menos paciencia, más dependientes, impulsivos y reactivos hacia los hechos externos.

En este sentido, la Prosoche se vuelve algo especialmente difícil. Vivimos volcados hacia afuera, creyendo que controlamos nuestras acciones, pero poco entrenados en observar lo que ocurre internamente.

EL CONCEPTO ESTOICO: LA DICOTOMÍA DEL CONTROL

Epicteto, en el libro de«El arte de vivir en tiempos difíciles» hacía una distinción tajante entre las cosas que podemos considerar a nuestro alcance y las que no, rompiendo así con la ilusión de control en la actualidad.

¿Podemos decidir cuando caer enfermos o estar sanos?¿Podemos elegir enamorarnos o no de una persona?¿Tener éxito en los negocios o alcanzar la fama?

En nuestra vida hay circunstancias que no podemos decidir. Algunas decisiones pueden influir parcialmente en ellas, pero no controlarlas.

Para mal o para bien, según tu juicio, lo que podemos controlar de la realidad es muy escaso:

  • Escapa a nuestro control nuestra posición social.
  • Escapa a nuestro control nuestra imagen pública.
  • Escapa a nuestro control nuestra fortuna.
  • Escapa a nuestro control nuestra salud.

Y gran parte de la infelicidad de muchas personas es que piensan que pueden hacerlo. Ni siquiera controlas tus pensamientos ni apagar o encender tus emociones como un robot, pero sí puedes controlar una cosa.

Tus juicios.

Lo que depende de nosotros no es lo interno ni la cantidad de circunstancias externas, sino lo que pensamos sobre ello, los juicios de la realidad.

¿Y POR QUÉ FORMULAMOS JUICIOS QUE GENERAN EMOCIONES QUE NOS DAÑAN?

Al contrario de lo que mucha gente piensa de los estoicos, no consideran que sea posible ni conveniente que nos convirtamos en bloques de hielo. De hecho, un estoico te diría que forma parte de tu naturaleza sentir una reacción ante los hechos, una respuesta fisiológica: nos asustamos, nos enfadamos, sentimos ilusión, culpa o pena.

Lo realmente importante para ellos es lo que haces con dicha respuesta, que juicio emites de lo que vives. Puedes cuestionarlo, transformarlo y hacerlo consciente.

Ahí forjarás tu carácter.

Dispositivos tecnológicos modernos como smartphone, reloj inteligente, auriculares inalámbricos y tablet sobre una mesa de trabajo, representando la hiperconectividad, la gestión del tiempo y la ilusión de control en la sociedad actual.

PRÁCTICAS QUE NOS AYUDA EN LA VIDA DIARIA

Tanto Séneca como Epicteto plantean dos tipos de prácticas al respecto.

Para Séneca, la práctica consistía en tratar de ver las desgracias como oportunidades de crecimiento. Por ejemplo, perder el trabajo puede ser una forma de emprender un proyecto que llevamos años pensando, o una baja médica puede ser la situación perfecta para leer. O una pandemia puede ayudarnos a cambiar nuestro ritmo.

Para Epicteto, dado que todo depende del juicio que hacemos de las cosas, ser conscientes de que se trata de eso: de un juicio.

Un juicio es nuestra opinión, nuestra interpretación, pero no la realidad objetiva. En todo caso, no ver las cosas como buenas o malas, sino centrar nuestra atención en el juicio como tal, entendiendo que es una cuestión personal, y no la explicación real de los acontecimientos.

CONCLUSIÓN

  • Gran parte del malestar actual no proviene de lo que ocurre sino del juicio que hacemos de ello.
  • La sociedad refuerza una falsa sensación de control, tratando de que controlemos lo incontrolable y favoreciendo estados de ansiedad o agotamiento.
  • La falta de Prosoche nos mantiene atrapados en la hiperexigencia.
  • Recuperar el gobierno de uno mismo es un acto de inspiración en una cultura que confunde control con un reloj en la muñeca.

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