La filosofía estoica ofrece una forma muy clara de cómo afrontar la incomodidad según el estoicismo, sin huir de ella ni combatirla de manera impulsiva.

LA INCOMODIDAD SEGÚN EL ESTOICISMO

Y POR QUÉ HOY LA EVITAMOS

Todavía recuerdo los tiempos que me contaba mi abuela sobre la posguerra en España, bien conocida como los Años del Hambre y sobrellevada en las casas gracias a «la patata».

Eso ya ha quedado en el olvido. Y no lo digo porque no quede grabado en la historia, sino porque tenemos el privilegio de no vivirlo en nuestras carnes. Tenemos agua caliente, un colchón cómodo en el que dormir, elegimos el menú semanal cada mes y nos rodeamos de placeres que antes eran inimaginables.

El problema no es que la vida se haya vuelto más dura. El problema es que nuestra tolerancia a lo incómodo se ha reducido.

Persona sentada en un sofá cómodo reflexionando sobre la incomodidad en la vida moderna

Vivimos en una cultura diseñada para eliminar cualquier fricción. Ya lo dicen las tasas de Mr Wonderful como «Alegría desde primera hora del día o Mi lugar en el mundo está en el sofá».

Si algo molesta, se bloquea.

Si algo exige, se medicaliza o se evita.

Hemos aprendido a interpretar la incomodidad como una señal de alarma que hace aumentar nuestro medidor de estrés, pero no a enfocarlo como una señal de crecimiento.

Es posible que debido a eso, hoy la guerra no sea como la posguerra, pero quizá la llamemos ansiedad, depresión o falta de energía.

Y la vida, por mucho que avance la tecnología, sigue siendo imprevisible, a veces exigente, y otras percibida como injusta.

LO QUE DECÍAN LOS ESTOICOS

Epicteto lo expresaba con mucha claridad:

«No busques que los acontecimientos sucedan como deseas, sino desea que sucedan como suceden, y tu vida irá bien»

La incomodidad para el estoicismo no es un error del sistema, sino parte del entrenamiento. No se trataba de eliminar el dolor, sino de no añadirle un sufrimiento innecesario a través de la queja, la resistencia mental o la huida constante.

Para evitar confusiones, aceptar no significaba rendirse, sino dejar de luchar contra lo inevitable para usar tu energía en aquello que te fortalece.

UNA HISTORIA INSPIRADORA: VIKTOR FRANKL

Este señor fue un psiquiatra sobreviviente de los campos de concentración nazis, y su historia sirve de ejemplo de superación hoy día.

Lo perdió todo. Familia, trabajo, libertad. Vivió durante años en condiciones que hoy nos resultaría subrrealista.

Aun así, observó algo que fue decisivo:

Los prisioneros que lograban soportar aquella realidad no eran necesariamente los más fuertes físicamente, sino los que encontraban un sentido para seguir adelante.

Viktor Frankl no podía controlar su situación, pero sí su actitud frente a ella. Decidió que, aunque no pudiera elegir lo que le ocurría, pues no tenía el control sobre los factores externos, sí podía elegir cómo responder.

De esa experiencia nació su idea:

«Cuando no podemos cambiar las circunstancias, estamos llamados a cambiarnos a nosotros mismos».

Viktor Frankl psiquiatra que sobrevivió a los campos de concentración nazi.

CÓMO ENTRENAR LA INCOMODIDAD

Aquí te voy a decir las técnicas que yo misma he aplicado, y que trato de seguir trabajándome a día de hoy:

  • Exposición voluntaria y prolongada: como el deporte o los baños de agua fría. Puede que la mente trate de sobreponerse y te plantees estar en la cama más tiempo y no entrenar, o puede que te preguntes ¿Qué necesidad tengo? Esa es la clave: ir en contra de lo que tu mente trata de decirte para seguir calentito y a gusto.
  • Caminar descalza por la naturaleza: Clavarte piedras o caminar por terrenos que no son agradables o blandos.
  • Renunciar a un alivio inmediato: Lo aplico con comidas que sé que me encantan pero que a mi cuerpo no le hacen ningún bien por el exceso de azúcar.

Desde esta perspectiva, afrontar la incomodidad según el estoicismo no consiste en eliminarla, sino en cambiar nuestra relación con ella.


CONCLUSIÓN

  • Entrena quedarte cuando el cuerpo te pide huir absolutamente de todo.
  • Elige lo que te lleva a la excelencia cuando nadie te obliga a ello.
  • Practica la atención hacia ti mismo y no trates de evitarlo con distracciones por mucho que te incomode.
  • Reduce estímulos y ruidos que te mantienen alejado de lo que realmente importa porque debas tomar una decisión.
  • Confía en tu capacidad de carga, no necesitas eliminar la dificultad, sino recordarte que es parte del proceso.

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