Crónica Estoica.
Divulgación sobre filosofía estoica y su práctica para el siglo XXI
NI PAGANDO TE DEJAN TRANQUILO.
LECCIÓN ESTOICA MÁS POTENTE PARA SUPERAR LAS DEUDAS
Este artículo tiene una sencilla lección para afrontar los retos de la vida que no puedes evitar.
Para que puedas entender de qué va esto, soy autónoma.
Y como cualquier autónoma, pago mis cuotas mensuales.
Hasta aquí todo bien.
Ahora, imagínate que por culpa de un error de sistema de un banco, la tesorería no pudiese cobrarse dichas cuotas, y se te vayan acumulando con recargos…
…porque claro, para la tesorería la responsable eres tú, que no pagas por algún motivo.
ok.
Pues la deuda iba por +1000 euros.
Aún teniendo dinero para cobrarse sin problemas.
Notificando del fallo al banco.
Haciendo la enorme cola de la tesorería de la Seguridad Social para notificarlo.
Ya ves, así pueden funcionar las cosas.
Ni pagando te dejan tranquilo.
¿Sabes que es lo mejor de ser practicante del estoicismo? Que solo dichas cosas son las que te enseñan a practicarla de verdad, porque en eso consiste la filosofía, en el arte de vivir, no en acumular conocimiento que no aplicamos.
La primera reacción que me vino fue cogerme un enfado de narices.
Estaba cabreada.
Cabreadísima.
En ese momento me vinieron a la mente todos los pensamientos de los que te avisan los libros sobre «lo injusta que es esta vida» o «¿por qué tiene que pasarme esto a mí con lo cumplidora que soy?»
Luego observé el último libro que tenía sobre la mesa de Epicteto «El arte de vivir en tiempos difíciles», me senté en la silla y traté de recordar en mi cabeza todo lo que había aprendido.
Ya sabes, para aplicarlo ahora que la ocasión lo merecía.
Y recordé algo valiosísimo sobre los retos de la vida:
«Cuando te enfrentes a algo difícil, recuerda que la divinidad te enfrenta a un duro contrincante. No se llega a vencedor sin sudor».
Bien.

Nadie jamás te va a decir que la vida es justa. Tampoco tienes que desear que lo sea.
Solo desea tener la fuerza suficiente para afrontarla.
Esta es la mejor lección para sobrevivir frente a situaciones duras.
Después me puse a la acción con 3 preguntas que fueron la solución a todo mi dolor de cabeza.
Primera.
¿Qué puedes hacer que dependa de ti para cambiar la situación a pesar de la ineptitud de la tesorería y del banco?
Hice una lista de las acciones que estaban bajo mi control y las apliqué.
Esto sin más que puede parecer una tontería implica asumir tu responsabilidad y actuar conforme debes hacerlo.
Eres responsable de tu vida en cuanto eliges cómo reaccionar a los eventos.
Segundo.
En el peor de los casos, prepárate.
¿Puedes hacer frente a la deuda?
Sí.
Por mucho que te disguste.
Que te moleste.
O te irrite.
Pero tienes la solución ahí para acabar con el problema.
Esa es la realidad, te guste o no.
Por último,
¿Vas a seguir quejándote por la injusticia de la vida, peleándote con todos ellos, o en el peor de los casos, vas a pagar el precio de tu tranquilidad?
El precio de mi tranquilidad eran +1000 euros.
Podía asumirlos.
Olvidarme del tema y dejar de pelear.
Muchas veces cuando afrontamos situaciones que nos enfada, podemos salir de ellas mucho antes. El problema es que el orgullo nos frena. Queremos que las cosas sean como creemos que deben ser, y acabamos sufriendo más por ello que por el problema en sí mismo.
Bueno.
Te confieso que podía haber evitado esto mucho antes si no hubiera cometido los errores que me hicieron acabar en una deuda injusta con la tesorería.
Errores que pueden servirte para lo mismo o para otro reto más de vida.
Lo sabrán aquellos que estén dentro de la comunidad Círculo del Coraje antes del 1 de junio a las 9:00 .
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