Crónica Estoica.

Divulgación sobre filosofía estoica y su práctica para el siglo XXI

TENER RAZÓN QUE TENER PAZ: PELEARTE POR TENER LA RAZÓN TE ROBA TU SALUD y CÓMO EL ESTOICISMO PUEDE AYUDARTE

Hace unos días tuve una visita familiar.

Y como en toda familia, siempre hay alguien con el que puedes chocar más.

Algunos lo llaman «conversación de cuñao». Yo lo llamo «conversación de besugo».

Bien.

Pues en ese debate, cuyo tema da lo mismo, me costó cielo y ayuda para no caer en la trampa que hace que muchas, muchas, pero muchísimas personas pierdan salud.

Tener razón.

Tener razón que tener paz: pelearte por tener la razón te roba tu salud y cómo el estoicismo puede ayudarte

No hay nada más tóxico que pelearte por creer que tienes razón en algo.

Muchas veces es el consuelo de los mediocres que no ven que les enferma.

Y ojo, que con esto me refiero a que el beneficio de tenerla no aporta nada.

Solo es un dilema de egos.

Para que me entiendas, es como si un águila le tratase de explicar a una gallina que volar es lo mejor del mundo.

Una gallina que no ha volado en su vida no sabe ni de qué estás hablando, y a lo mejor solo te habla de los peligros que puede haber como..

No sé, chocar contra un avión.

Fin.

¿Ves lo ridículo que es?

Pues en esa situación me encontré yo recientemente.

Al final esa persona, a la que yo trataba de explicar mi opinión lo mejor que podía me suelta un comentario que bien significa:

-No te enteras de nada.

-Tú opinas así por tal cosa.

En resumen, eres una marioneta influenciable que no sabe de lo que habla.

Ese fue el trasfondo.

¿Qué acabé contestando yo?

Pues cree lo que quieras, no será lo que a mí me quite el sueño.

La cuestión es que, aunque no lo creas, en mi cabeza tenía todo el rato presente que no debía caer en esa trampa.

Eso no significa que no sienta enfado, o que no sea capaz de marcar un límite. El estoicismo no trata de reprimir y rechazar emociones como robots, todo lo contrario.

Es muy fácil enfadarse.

Es muy fácil responder (ni siquiera yo lo hago perfecto siendo una friki del tema).

Lo difícil es enfadarte y saber plantarte con la medida suficiente en el momento preciso sin que eso te robe paz.

Esa es la clave de la aplicación estoica que te traigo aquí.

¿Difícil?

Por supuesto.

Pero luego hay otro punto.

Y es que tenemos la fea manía de seguir atrapados en la situación, aún cuando ya ha terminado.

Me refiero a que hay personas que se quedan enganchadas a:

-Tenía que haber respondido esto.

Al final acaban recreando en sus cabezas la situación de 34352 formas distintas, una y otra vez, analizando la mejor respuesta que podían haber dado para consolar a su ego.

o al menos no sentirse tan pringado.

La cuestión es que si no somos capaces de identificar esos juicios que hacemos, tenemos la batalla perdida, porque tu mente comenzará a jugártela.

Y luego irás desahogando por ahí lo que te dijo tal persona acerca de tal cosa porque queremos validación.

Felicidades, has perdido tu paz.

Para combatir esto, hay un texto de Marco Aurelio que me encanta, y lo tengo muy presente todos los días

«Seguro que hoy me encuentro con un indiscreto, un desagradecido, un insolente, un mentiroso, con un envidioso o un insociable. […]. Yo, que he comprendido la naturaleza del bien, que es bella, y la del mal, que es vergonzosa, y que sé que la naturaleza de una persona que yerra es idéntica a la mía, no puedo sufrir daño alguno de esa persona, pues nadie podrá despojarme de mi honradez. Por eso no puedo enfadarme con mi semejante ni odiarlo.

Bueno.

Para los que quieren probar y descubrir cosas y prefieren tener paz a tener razón: tengo un Diario estoico gratuito que te servirá. 

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